sábado, 23 de agosto de 2014

Pontoise-Bougival



23.08.14
Llegando a la desembocadura del L'Oise (cerca de Cergy)
¡De nuevo el bendito sol! Así daba alegría partir a navegar. Cuánto echamos de menos el sol y las temperaturas de Guayana Francesa. Sobre las 10am habíamos ya pasado la esclusa de Pontoise (con algo de retraso ya que la esclusa mayor estaba averiada y las embarcaciones se acumulaban para atravesar la esclusa menor). En poco tiempo, gracias a la corriente a favor, recorrimos los 15 km que nos separaban de la confluencia de L’Oise con el Sena. En la desembocadura encontramos una enorme cantidad de peniches (muchas de ellas habitadas) y el paisaje cambió radicalmente: el lugar se volvió de lo más turístico. Probablemente el sol estaba además atrayendo a los turistas, que paseaban por las dársenas y se acumulaban en las terrazas de los bares. Parecía que hubiéramos dado un salto enorme. ¡Vaya comparación con la falta total de gente que habíamos encontrado hasta ahora!
Tal y como esperábamos, en el Sena encontramos corriente en contra. Pasamos de hacer 4.3-4.5 nudos en l’Oise (con corriente y viento a favor) a 3.3-3.5 nudos (con viento a favor pero con corriente en contra). Muchas de las fuentes que habíamos consultado indicaban que el Sena suele llevar una corriente de unos 2km/h, así que todo cuadra.
El valle del Sena resultó espectacular. ¡Cómo se notaba que nos adentrábamos en los suburbios de la capital! Enormes y preciosas mansiones se asomaban entre la densa vegetación de la ribera. Muchos de ellos estaban diseñados para imitar antiguos castillos.
En Conflans-Ste-Honorine. ¡Nos adentramos en el Sena!


Un cormorán nos daba la bienvenida a la esclusa de Bougivel
Sobre las 15h estábamos atravesando la triple esclusa de Bougivel. Justo al otro lado (ya en el brazo de Marly), encontramos un muelle completo de peniches amarradas. Después del primero de los puentes que encontramos, había un pequeño lugar para embarcaciones deportivas (tal y como se indicaba en un panel). Había un pequeño velero ya atracado, pero teníamos espacio suficiente para pasar allí la noche. Nuestros vecinos resultaron ser una pareja de franceses que iban de camino a Dunkerque. Venían enamorados de atravesar París con su velero.
Miah saltó rápidamente a tierra y desapareció en busca de aventuras. Nos quedamos bastante tiempo hablando con los vecinos hasta que me inquieté por ella. Fui a buscarla para encontrarla encaramada a un balcón de una casa cercana. La llamaba pero ni me miraba ni reaccionaba a mi llamada. Cuando me acerqué, vi que estaba acorralada por otro gato, que mofaba a Miah apenas hacía amago de moverse. Llamé a la puerta de la casa para encontrar una señora muy mayor. Me comentaba que apenas podía moverse, pero muy amablemente me dejó entrar para recuperar a Miah. Creo que esta aventura ya fue suficiente para ella, porque se quedó en las inmediaciones del barco por el resto de la tarde noche.
¡Nos quedamos a las puertas de la capital francesa! Estamos a 45km del centro de París. Mañana esperamos poder pasar la noche frente a la isla de Nôtre Dame.

  • Distancia recorrida: 22nm 
  • Distancia total recorrida: 2053nm 
  • Tiempo aproximado: 6h 
  • N esclusas: 2 
  • N total de esclusas: 42

viernes, 22 de agosto de 2014

Pont-Saint-Maxence a Pontoise



22.08.14. Amaneció un día gris, pero tras abrigarnos bien salimos hacia las 8.45am. Hacia las 10 pasamos nuestra primera esclusa del día, la de la ciudad de Creil. Las esclusas en esta zona son bien fáciles. La altura no sobrepasa nunca los 1.7 metros y el vaciado/llenado se hace muy suavemente. Las esclusas son casi todas dobles (ambas con la misma anchura pero una más larga que la otra). En el centro, se encuentra una isla artificial donde se encuentra la garita del esclusier y muy habitualmente una toma de agua (buena ocasión para repostar los tanques de agua potable, sobre todo para aquellos que, como nosotros, tenemos demasiado calado como para entrar en los pequeños puertos). Otro dato interesante es que en la cara superior (norte) de las esclusas, hay siempre un gran prado verde con un pontón de espera (zona muy agradable para hacer noche, sobre todo con animalitos, que pueden salir con toda tranquilidad sin miedo a la presencia de coches). En la cara inferior (sur) de las esclusas, normalmente hay muelle de espera, pero este es muy alto (para ir a tierra hay que ascender por una escalera) y el muro no es liso, sino que tiene rugosidades lo suficientemente grandes como para hacer inservibles las defensas habituales).
Pasando por Creil


De camino a Île Adam
Hacia las 15h llegamos a la esclusa de Îlle Adam. El esclusier rápidamente nos dio la bienvenida, con una voz de lo más agradable y que irradiaba una gran energía positiva. El pueblo, situado justo detrás de la esclusa, parecía de lo más acogedor. Un pequeño muelle nos invitaba a quedarnos, pero nos parecía muy temprano para parar. Decidimos continuar hasta Pontoise. Nuestra idea era dormir en el muelle de espera de la cara superior de su esclusa. Cuando nos aproximamos a la Îlle de Ponthuis (justo a las puertas de la ciudad de Pontoise), vimos un cartel que indicaba que habían cambiado la dirección de la circulación. En lugar de pasar la isla por su cara oriental (como indicaba la carta), debíamos pasarla por la cara occidental. Encontramos también un cartel que indicaba que había un “Halte nautique” (que no aparecía en nuestras cartas) en el km 14.8 (justo en el centro de la ciudad). Efectivamente encontramos un pantalán de lo más agradable. Quedaba un sitio libre, que nos adjudicamos rápidamente. Nuestro vecino de barco (una pareja de franceses con una Peniche holandesa) nos echó una mano con los cabos. Nos comentó que para hacer el registro, debíamos ir a la oficina de turismo de Pontoise, que se encontraba a apenas 100 metros, al final del pantalán. La estancia, el acceso al agua y a la electricidad eran gratuitos. Sin embargo, para acceder a las duchas y los lavabos, la tasa era de 14 euros. Decidimos pagarla igualmente, ya que moríamos por una buena y larga ducha caliente (el tiempo nos seguía poniendo difícil el uso de la ducha solar). El centro de Pontoise resulta igualmente interesante, siendo especialmente llamativa la catedral de Notro Dame de Pontoise, que domina la ciudad desde una posición elevada. Detrás de la catedral, un precioso parque, cuya visita nocturna es para no perdérselo. Mañana termina nuestra andadura por L’Oise y nos adentramos en el Sena.
Vista de la catedral de Nôtre Dame de Pontoise

Vista nocturna de la catedral de Pontoise
  • Distancia recorrida: 30nm 
  • Distancia total recorrida: 2031nm 
  • Tiempo aproximado: 7h 
  • N esclusas: 3 
  • N total de esclusas: 40

jueves, 21 de agosto de 2014

Pont-L’Eveque a Pont-Saint-Maxence

21.08.14.

Amaneció un día espléndido aunque las temperaturas apenas superaban los 7 grados. Costó ponerse en marcha con este frío. Dejamos atrás el canal du Nord para adentrarnos en el canal lateral a la Oise. Enseguida enfilamos la primera de las 6 esclusas que teníamos previstas para el día. Para nuestra sorpresa, las primeras dos esclusas funcionaban por el sistema de “cascada”: una cascada de agua vacía la esclusa por uno de los lados más rápidamente de lo que otra cascada de agua la llena. Sin saber esto, al estar amarrados cerca de la compuerta, se nos complicó algo la maniobra. Pero nada que supusiera problema. Corregimos nuestro error para la segunda de las esclusas.
Pasando por Thourotte
Pasamos por Thourotte, un pueblo de lo más encantador (si bien es cierto que todo se veía de otro color con el día soleado y el cielo despejado de nubes). El canal lateral de la Oise llevaba corriente a nuestro favor, que estimamos en alrededor de medio nudo, y nos facilitó enormemente la jornada (ya que llevábamos viento en contra).
Esclusa tipo "cascada"
 Al estar bajando el río, desde la parte superior de la esclusa teníamos una vista privilegiada del valle. Después pasamos por Compiège, cuyo centro no era menos espectacular. En ambos lados del río, encontramos decenas de peniches amarradas, muchas de ellas abandonadas, pero muchas otras habían sido transformadas en coquetas casas flotantes. Con gusto hubiéramos amarrado aquí para pasar el día, pero teníamos mucho camino por delante.
Llegando a Compiège
Decidimos pasar la noche en el lado sur de la esclusa de Pont-Saint-Maxence. El muelle de espera era demasiado alto para nosotros, así que decidimos amarrar en el muelle de la ciudad. Al poco tiempo llegó una motora de bandera alemana, a la que Fabrice tuvo que echar una mano para amarrar. Cierto era que la maniobra no era demasiado fácil debido a la forma del muelle.

Tuvimos tiempo de dar un relajante paseo por la ciudad. El centro de la ciudad (a tan solo unos metros del muelle) encontramos una bonita iglesia y una abadía, y el ayuntamiento (Hôtel de Ville) no es para menos! Mañana esperamos aproximarnos lo más posible al Sena.
 
¡Capitán! ¡Hemos perdido un marinero!
Ayuntamiento de Pont-Saint-Maxence

Atracados en el muelle junto al centro histórico de Pont-Saint-Maxence

  • Distancia recorrida: 26nm 
  • Distancia total recorrida: 2001nm 
  • Tiempo aproximado: 7h 
  • N esclusas: 6 
  • N total de esclusas: 37


miércoles, 20 de agosto de 2014

Péronne-Pont L’Eveque


Miah rápidamente encontró su sitio para la jornada. No creo que sienta el guisante...

20.8.14. Después de desayunarnos el pan fresco que habíamos encargado en el camping y revisar el motor como cada mañana, fuimos a despedirnos de Douglas y Diana. Ellos se quedarían en Péronne un día más. Pero probablemente nos volveríamos a ver en París. ¡Eso esperamos!
Mucho tráfico de peniches durante todo el día
Hacia las 9.30 pusimos rumbo a la esclusa de Péronne. Había un intenso tráfico de Peniches, y nos hicieron dejar pasar una Peniche doble. Al rato llegó una segunda Peniche llamada “Outsider” cargada hasta los topes de carbón. Con ella hicimos “convoy” toda la jornada, lo cual nos vino muy bien (el capitán del “Outsider” no debía estar tan contento, porque a cada vez le hacían esperar a que nosotros llegáramos, y éramos significativamente más lentos que ellos).
La jornada transcurrió tranquila. Mucho viento y siempre nublado (con algún que otro chaparrón). Pero todo bien. Cruzamos las 7 esclusas que nos separaban de la intersección del Canal du Nord (en el que navegábamos) y el canal lateral a l’Oise. Hacia las 7pm estábamos cruzando la última esclusa, y decidimos hacer noche en el muelle de espera de esta última en su cara sur. Esta debía de ser la hora de cierre, porque apenas salimos de la esclusa, el “esclusier” cerró la compuerta, apagó las luces y se marchó.
Aproximándonos a nuestro segundo y último túnel del viaje (Túnel de Panneterie, 1058m de longitud)
 
Atravesando el túnel de Panneterie
Vista de la espectacular catedral de Noyon
Justo según atracábamos, salió el sol y paró el viento. Era el sitio perfecto para Miah, así que ella por su parte bajo a tierra en busca de sus aventuras. Nosotros a relajarnos, ya que había sido un día largo. Aquí termina nuestra aventura en el Canal du Nord. Mañana nos adentramos en el L’Oise. 190 km nos separan del centro de París!

  • Distancia recorrida: 10nm 
  • Distancia total recorrida: 1950nm 
  • Tiempo aproximado: 4h 
  • N esclusas: 6 
  • N total de esclusas: 24