lunes, 5 de diciembre de 2011

Ya se va acercando el invierno...

04.12.11. Hace ya dos meses que estoy en Bremerhaven. Se encuentra justo en la desembocadura del río Wesser, a las puertas del Mar del Norte. Bremerhaven es la ciudad más grande de la costa septentrional alemana. Aunque no es una ciudad especialmente bonita, tiene una gran tradición marinera que le entra a uno por los poros.
Vista del "Mitte" (Centro) de Bremerhaven visto desde Tortuga. Al fondo, donde están todos los mástiles, está el puerto de veleros tradicionales. El edificio que parece un estadio es el "Klima Haus", un museo de lo más entretenido que simula cada uno de los climas por los que pasa el meridiano 8 (que pasa por Bremerhaven). Tiene grabaciones de personas que viven en estos climas explicando su cultura, sus tradiciones y su forma de vida.

El frío ya acecha. Cuando llegué al puerto, había muchos barquitos, que poco a poco han ido desapareciendo. Cada día, después del trabajo, al llegar al barco, echo en falta algún "vecino". Vamos quedando los que pasaremos el temido invierno en el agua. Y digo temido, porque aquí en Bremerhaven hay tradición de sacar los barcos a tierra durante el invierno, y pasar la temporada en el agua parece como una osadía únicamente atribuible a la locura. Pero la gente que viene de fuera bien parece saber que esto no es tan grave. Ya veremos cómo transcurre el invierno, y así podré confirmar una parte o la otra.

Esquema del toldo de proa.
Estos dos meses ha tocado preparase un poco para el invierno. En primer lugar, y aunque todavía hace mucho frío, he decidido invernar el motor. Pero durante este proceso, he tenido una desagradable sorpresa: al abrir el tapón del agua de refrigeración salieron muchos gases (del escape?) y el agua/refrigerante estaba sucia (con aceite?)= Problema. Pero bueno, ahora mismo no tengo pensado moverme. Tengo tiempo de mirar el problema con detenimiento. CeVacié todo el agua del motor. Preparado para el invierno! Segundo paso que he considerado importante ha sido aislar la cubierta, para mantener una capa "amortiguadora" de aire que me aisle cuando venga la nieve. Considerando las diversas opciones, al final he decidido por fabricar varios toldos que puedan servir para proteger del sol también en verano. Todo multiusos! Unos 4 días me llevó hacer el de proa. Traía un buen rollo de tela de España, y tenía la máquina de coser y buen hilo abordo, así que no supuso más problema/gasto. Sólo tuve que buscar más ollados metálicos, ya que abordo sólo tenía 10 que me sobraron de un antiguo trabajo. Así que ha resultado así. Pongo un diseño por si a alguien le interesa hacer algo similar. Creo que ha resultado bueno, porque los laterales se pueden recoger: protegen de la lluvia en invierno y se pueden recoger en verano. También ha tocado darle una buena capa de minio a la sentina.

Así quedó el toldo de proa. Quedará más ajustado cuando levante el mástil.
La zona de la cabina la he aislado con el toldo de la Zodiac, que al fin y al cabo sigue siendo un toldo que aislará la cubierta. Ahora tocará aislar la bañera. Estoy dándole muchas vueltas a este asunto, ya que, como decía antes, quiero que todo lo que haga sea multiusos y me valga si decido (que seguro que decidiré) volver a temperaturas más afables. ¿Qué hacer? La gente aquí se manda construir unos "igloos" para la bañera, pero yo veo esto poco útil para el Mediterráneo. Así que mi idea es aguantar con toldos tipo "tienda" este invierno y pensar en construir un bimini mucho más grande que me cubra buena parte de la bañera y parte de los laterales, unirlo al antirrociones. Opino que así también ofrecerá mucha menos resistencia al viento, que aquí es bastante fuerte frecuentemente.

Por lo demás... todo parece ir bien. Viví la primera escarcha de la temporada a mediados de noviembre. Fui muy graciosa la sensación de escuchar el "crujir" de la escarcha al pisar la cubierta. Y cuidado al pisar el pantalán! A veces parece una pista de patinaje.

La primera escarcha de la temporada. Y no, esta foto no está tomada por la noche, sino a mediodía.
Pues nada, ya iré contando qué tal continua el invierno. Al parecer el año pasado tuvieron 20cm de hielo en el puerto, y se podía cruzar la marina "a pie". En cualquier caso esto me parece difícil, ya que los "pilotos" salen y entran del puerto para guiar a los mercantes al Fisheraihaven. Y esto lo hacen a todas horas. Cómo se puede congelar un puerto con tanto tráfico? Ya veremos... Y digo ya veremos porque lo más gracioso que tiene este puerto es que tiene Webcam, y tengo la oportunidad de echar un vistazo al Tortuguita cuando estoy fuera :)

Saludos!

sábado, 15 de octubre de 2011

Las Historias del Buho

Si os gustan las historias y los cuentos, aquí teneis una magnífica web de un amante del mar. Espero que la disfruteis tanto como lo hago yo.

http://lashistoriasdelbuho.blogspot.com/

miércoles, 12 de octubre de 2011

Xenia II

El blog de Martin Schiller, compañero del AWI (pronto vecino del Im-Jaich Marina) y capitán del Xenia II, un Halberg-Rassy 38 de bandera alemana. No os lo perdais!

http://xenia2.de/


martes, 11 de octubre de 2011

Just do it

Aquí teneis la magnífica historia de una pareja encantadora, capitanes del "Just do it", que dieron la vuelta al mundo en su velero! Sin desperdicio...

sy-justdoit.de

sábado, 8 de octubre de 2011

Día 76: Destino Final, Im-Jaich Marina de Bremerhaven

Bajando al Tortuga del camión.

Metiendo al Tortuga de nuevo en el agua.
Entrando en el agua en el Fishereihaven de Bremerhaven.

Esperando en el Fishereihaven a que calmara la corriente.
Saliendo de la esclusa del Fishereihaven, dirección al río.
En la esclusa del nuevo puerto. Nuestra última esclusa del viaje.
Tortuguita en el Im-Jaich Marina de Bremerhaven. Final del viaje.
4.10.11. Sobre las 7 bajamos a desayunar y sobre las 8 estábamos saliendo hacia el puerto pesquero. Apenas aparcamos, apareció Klaus con Tortuga. Qué alegría! Todo estaba bien, y el viaje había ido sin contratiempos. Fui a hablar con Inselman, quien nos bajaría al agua. Nos dijo que nos daba un poco de tiempo para prepararnos y que enseguida nos echaba al agua. Apenas me dio tiempo a preparar todo! Sólo el tiempo para echar las defensas y preparar los cabos. También limpié la entrada de agua del motor, que tenía mucho "caracolillo". En apenas 15 minutos estabamos en el agua. Le pedí tiempo para purgar el aire de la estopa y arranqué motor. Cuando vi que todo estaba bien, nos libró de las "bragas" y atracamos frente al local de Inselman. Arreglamos cuentas e hicimos tiempo hasta la tarde, cuando pasaríamos la esclusa y saldríamos al río sin peligro de corrientes. Nos dio tiempo a montar el arco, los paneles solares y dejar todo como estaba. Incluso nos dio tiempo a ir a comer al puerto pesquero. Nos tomamos unos mejillones con salsa de tomate y ajo que estaban de MUERTE! Y de vuelta al barco, sobre las 13:15, llamé a la esclusa del Fishereihaven. Aunque el contramaestre del Im-jaich nos dijo que habría sólo a las "en punto" en dirección de salida, el esclusier nos dijo que podíamos entrar con otro velero y un mercante llamado "Askania". Cuando llegamos vimos las luces verdes del semáforo y entramos directamente. Los del velero (llamado "Capuccino"), nos ofrecieron abarloarnos a ellos, lo cual nos facilitó enormemente la maniobra. ¡Muchas gracias! Eran muy simpáticos los 3 tripulantes. Uno de ellos nos dijo que había navegado muchos años los canales, y otros tantos años en un velero como Tortuga! Qué ilusión! Reconocieron a Tortuga enseguida! Con lo raro que parece... y aquí, es un barco bastante común... Mi Tortuga regresa a "sus aguas" de origen! Les comentamos que no llevábamos las cartas de la zona, y dado que ellos también iban a Im-Jaich, les seguimos. Apenas encontramos corriente en el Río Wesser, y entramos fácilmente en la segunda esclusa, la que accedía al puerto nuevo. Ellos atracaron al fondo, y nosotros justo detrás. Uno de los tripulantes del Capuccino que había bajado para amarrar, aprovechó y también nos cogió nuestras amarras. ¡Gracias de nuevo! En apenas 10 minutos, ascendidos los 2 metros de desnivel y accedimos al nuevo puerto. Atracamos cerquita del Capuccino, justo donde el contramaestre sugirió que amarráramos para evitar en lo máximo posible los fríos vientos del invierno alemán. De nuevo nos ayudaron en la maniobra. Y ya estábamos en nuestro puerto de invernada...

Aquí acababa el viaje, al menos hasta el año que viene... Por una parte tenía sensación de alegría por finalizar un viaje, un viaje increíble, maravillo, donde he visto unos paisajes para recordar toda la vida y he conocido a personas increíbles cuya amistad espero conservar siempre (Pedro & Azu, Gilbert, Jöelle, Bob & Berkeley...). Siento mucha satisfacción y estoy muy contenta de haber tenido la oportunidad de recorrer 1400 de las 1800 millas que separan Sevilla de Bremerhaven. Y por otra parte un poco de tristeza de que la navegación acabe por lo que queda de año. Ahora toca adaptarse al frío alemán, invernar el motor y preparar el barco para la nieve. No será fácil, pero una aventura al fin y al cabo ¿no?...

Día 75: Llegada a Bremerhaven

3.10.11. Nos levantamos tempranito y sobre las 8 nos echamos de nuevo a la carretera. Condujimos toda la mañana, y sobre las 14:00 decidimos parar en la primera estación de servicio que vimos. Y justo cuando nos preguntábamos por dónde andaría ya Tortuga... ahí lo vimos aparcado!!! Entramos y vimos a Klaus. Nos dijo que a él le pilló el mismo atasco que a nosotros, pero que él se lo comió entero. Comimos los 3 juntos y enseguida continuamos camino. Estábamos a sólo 2 horas de Bremerhaven. Él haría noche en una estación de servicio cercana a Bremerhaven y nosotros en el hotel del puerto donde pasaríamos el invierno... Llegamos sobre las 16:00. Dejamos el equipaje en la habitación y hablamos con el contramaestre del puerto (quien nos encontró la compañía más barata de camión!) para que nos explicara cómo entrar en el puerto desde el Fishereihaven (donde estaba la grúa y donde bajaríamos al Tortuga al agua). Nos dijo que debíamos pasar dos esclusas: salir por la esclusa del Fishereihaven, salir al río y entrar de nuevo al puerto nuevo por otra esclusa. Nos dio el número de los canales por los que comunicarnos y nos avisó que la corriente sería muy fuerte en el río (de unos 4 nudos). ¡Esto es un problema! Tortuga no podría combatir esa corriente! La única opción sería esperar hasta que la corriente aflojara, con el cambio de marea, lo cual ocurriría a las 14.00. Así que así hiríamos. Fuimos por la tarde con el coche a mirar dónde exactamente bajarían al Tortuga al agua. No nos costó encontrarlo, dado que el único "travel" que había en el puerto destacaba. Luego fuimos a buscar una buena "Franciskaner" de barril y algo que cenar... Mañana sería otro día interesante, y el fin del viaje... Casi daba hasta pena...

Día 74: El inicio del viaje en camión de Tortuga...

Enfilando la entrada al Canal de Borgogne.

Entrada a la esclusa de entrada al canal de Borgogne
¡El agua entraba como una cascada!

Después de tomarnos los datos, nos dieron luz verde...
Sacando a Tortuguita del agua con Blanchart.
Subiendo a Tortuga en el camión.
Ahora tocaba subir y terminar de estibar todo...
Y listos para el viaje!
2.10.11. Nos levantamos bien tempranito, desayunamos y fuimos a hablar con Blanchart. En principio habíamos acordado sacar a Tortuga del agua por la tarde, pero ya que estaba Klaus ya preparado, ¿podríamos sacarlo por la mañana? No había problema. Así que volvimos y navegamos hacia la esclusa. Todo fue genial, y la pasamos sin mayor complicación. Esta esclusa era manual, y el agua entraba en el foso como si fuera una cascada... daba un poco de mal rollo, pero todo fue bien... Entramos en la marina de Blanchart y vimos a Klaus con su camión preparado para recibir al Tortuga... La grua de Blanchart también estaba preparada y tenía las "bragas" ya en el agua para subirnos. Nos hicieron señas para que entraramos directamente, pero había una pequeña motora justo en el sitio que necesitaba para entrar. No parecía que tuvieran mucha prisa en moverse, así que nos tocó cambiar rápidamente toda la maniobra para entrar por un pequeño espacio que teníamos a babor. Pero el sitio era tan pequeño que casi rompo las antenas del mástil contra una peniche que había atracada justo al lado. Suerte que un hombre que estaba viendo la maniobra se subió a la pèniche y nos ayudó con el tema antenas. Entramos en las bragas y papi y yo bajamos para colocarlas en su sitio. Cuando estaban colocadas, le dimos una señal a Blanchart y subió al Tortuga al camión en escasos 5 minutos. Ahora le tocaba a Klaus trabajar, ajustando la cama al Tortuga. Le llevó un buen rato esta tarea, y cuando lo hubo terminado todo, nos sacó una escalera para que pudiéramos subir y terminar de estibar todas las cosas para el viaje. Esto nos llevó un par de horas... guardar defensas, guardar cabos y toldos, estibar bien el interior (pensando no en el movimiento habitual del barco, claro está, sino en el de acelerar y frenar). Apagué también la nevera para asegurar que tuviéramos batería suficiente para arracar cuando llegáramos el miércoles a Bremerhaven. Y cuando hubimos acabado todo, Klaus sacó una cinta métrica para asegurar que el barco pasara bajo los puentes, y lamentablemente, después de todo el trabajo, no iba a pasar, por 10 cm!! Teníamos que desmontar el arco de popa por completo. Menos mal que decidí hacerlo desmontable!! Así que lo desmontamos rápidamente y lo estibamos sobre la cubierta con unas bridas de plástico tamaño XXXXL que trajo Klaus. Y así empezó el viaje del Tortuga por carretera. Dado que hoy es festivo en Alemania, Klaus pararía en Mulhaus, cerca de la frontera alemana, hasta las 22:00, cuando ya permitían circular. Luego pararía para la noche a las afueras de Frankfurt y al día siguiente por la noche llegaría a Bremerhaven. Klaus nos recomendó que en lugar de seguirle, sería mejor (más rápido para nosotros), ir por Luxemburgo, así que así hicimos. Cerca de Metz, nos pilló un atasco increíble! El GPS predecía unos 45 minutos, pero probablemente fueran muchos más, así que hicimos noche en un pueblo que se llama Pont a Mousson, donde había una antigua abadía convertida en hotel! Un pueblo precioso, y el hotel INCREIBLE. Pudimos cenar y tomarnos unas cervezas en la plaza del pueblo. Mañana llegaríamos a Bremerhaven...