9.9.11. Aquí sigo en Sète. A primera hora decidí que si me iba a quedar unos días más, debía de arreglar la tapa del tambucho de popa. La madera se había podrido, y un día cuando lo pisara lo iba a atravesar. Así que tocaba reemplazarla. Tomé medidas y fui a pedirle la tabla a Guiome. Luego vino Gilbert, diciendo que hoy iba a hacer una comida para todo el mundo y que debía de ir a comprar al Carrefour. Me preguntó si quería acompañarle y aprovechar a hacer alguna compra. Si! Volvimos sobre las 12 y me dediqué a guardar un poco la compra... Sobre las 13, me pegó un grito Gilbert diciendo que ya estaban todos allí, que me pasara yo también. Estaban Vero, Antoine, Pascal, Stefan y una persona que no conocía... Didier. Su historia no se queda corta. Se está construyendo él solo (se ve que esto se estila por aquí, lo que llaman "construcción amateur") un catamarán de 15 metros de eslora y 6 de manga! Además me enseñó una Tortuga que tenía tatuada en el hombro. Muy parecida a la que tengo yo en la proa! Antoine me preguntó si había encontrado tripulación, y le dije que no. Entonces me dijo que si él encontraba a alguien que le cuidara a sus dos perros, que se venía conmigo a Lyon. Me dijo que me llamaría más tarde. Pasamos unas horas geniales, muy divertidas. Cuando volví a mi Tortuga, me encontré que Guiome me había dejado la tabla ahí. Aunque yo iba decidida a pegarme una siesta, me reactivé y decidí ponerme a separar el corcho de la cubierta de la madera antigua (la que estaba podrida). La tarea era ardua. Guiome me vio intentando separarla, y me ofreció su taller y herramientas. Qué fácil así! Muy amable por su parte. Dediqué toda la tarde a quitar con mucho cuidado la madera antigua con ayuda de un formón y un martillo.
Sobre las 20, Guiome cerraba "el chiringuito", así que dejé la tarea para terminarla al día siguiente. A la vuelta me volví a encontrar con Gilbert. Me quería enseñar en internet una tipo de estufa como la que él tenía guardada en un garaje. Me dijo que si me gustaba que me la regalaba, dado que él no se la iba a llevar en su viaje hacia el sur. Es una estufa de petróleo. Ideal para Alemania!! La verdad es que me venía a las mil maravillas! No supe cómo agradecérselo. Al día siguiente iríamos a buscarla. También me dijo que mientras yo estaba en el taller, se había pasado Didier buscándome. Al parecer le había hablado de mi a su familia, y su padre (piloto profesional de Peniches, que son unos barcos muy comunes que hay en estos canales) estaría interesado en venir junto con su novia y un amigo. Pero cuatro personas durmiendo en mi barco me parecían muchas... Mañana hablaré en cualquier caso con Didier. Hasta mañana!
Este es el relato de una aventura, de una forma de vida. Vivo a bordo del velero "Illa Tortuga". Después de varios años trabajando en restaurarla, partí de mis "home-waters" en el Estrecho de Gibraltar hacia el Mar del Norte. Esta es mi historia...
domingo, 11 de septiembre de 2011
Día 52: Más Sète (V)
8.9.11. Hoy ha sido un día de vaguear, hacer la colada y hacer la previsión del viaje por los canales. Sigo sin tripulación. Durante el viaje a Alemania, llamé a Pedro y Azu (del Little Home, y que conocí en Vinaroz. Cuando estuve allí me dijeron que les apetecía mucho venir por los canales. Y qué mejor tripulación! Pero Azu estaba en urgencias! Se había resbalado paseando a Linda y se había hecho una esguince en el tobillo. (Muchos besos Azu!! Recuperate pronto!). Así que decidí poner un anuncio en la página web donde Pascal encontró a Stefan. Luego más tarde se acercó Antoine, y me pidió que le diera una bolsa bien grande. Le saqué una y me la llenó de pimientos verdes. Habría lo menos 5 kilos! Qué podía hacer yo con tantísimos pimientos!? Me dijo que se los dan en una granja de agricultura ecológica, y que los supermercados a los que venden sólo quieren pimientos que no estén muy "retorcidos" y de un determinado calibre. Así que todo el resto de la producción LA TIRAN! La estupidez humana no tiene límites. Así que me quedé los 5 kilos de pimientos. Esa noche me hice una sopa de pimientos RIQUISIMA. De aquí a una semana, los que no haya utilizado, los haré en conserva. Así podré disfrutar de los pimientos en invierno... También más tarde llamé a Blanca (mi amiga de Gelves y con quien quedé a tomar un café antes de irme a Alemania la semana pasada). Me dijo en su día que su cuñada, Joelle, estaría interesada en venir por los canales. Así que le di un toque. Joelle es una persona ENCANTADORA. Me dijo que le hacía mucha ilusión venir conmigo, pero que esta semana no podía. Sólo podía venir del 19-25. Perfecto! Me dijo que podía desplazarse donde quiera que estuviese. Así que quedamos en hablar el sábado próximo para decirle donde estaba para ella poder acercarse. El 25, donde quiera que lleguemos, pondré al Tortuguita en un camión hacia Bremerhaven. Es absolutamente inviable llegar navegando antes del 1 de octubre, que es cuando me incorporo al AWI.
Bueno, mañana será otro día...
Bueno, mañana será otro día...
Día 52: Más Sète (IV)
| Gerona. Vista de la ciudad desde el "Puente de Piedra". |
sábado, 3 de septiembre de 2011
Día 48: Más Sète (III)
03.09.11. Los días pasan y parece que son semanas. Me parece que llevo semanas aquí en Sète. La gente me va saludando por el varadero, y me dicen... "AH! Tú eres la muchacha que viene sola desde España!" Yo me quedo a cuadros, y sin más, sonrien, asienten (alguno le levanta el pulgar en señal de "aprobación") se dan media vuelta y se van. El careto que se me queda es impresionante. Hoy me ha pasado ya tres veces. A saber lo que hablará la gente por aquí. Yo como me entero sólo a ratos y cuando hablan despacio... Aquí además parece ser que bastante gente habla el "Occitano", tal y como me dijo Vero anoche. Si el francés se puede medio entender, el Occitano no se parece en nada a ningún idioma que conozca, por lo que es imposible saber lo que habla la gente. En fin... que hoy he conectado la VHF. Mi soldadora de cables (que va con un pequeño cartucho de butano) se quedó sin gas. Siempre te quedas sin gas los sábados (vease la Ley de Muphy), y estaba TODO cerrado. Gilbert, de nuevo vino a "rescatarme". Me vio "agonizando" con el mechero y me dejó su soldadora y un hilo más fino que el que yo tenía, por lo que me facilitó enormemente el trabajo! En un ratito pude hacer todas las conexiones. Gracias de nuevo! Si le dieran un euro por cada vez que le he dado las gracias estos días el hombre podía pegarse un buen "homenaje". Una vez todo conectado encendí la emisora para ver si recibía señal o no. Hacía "scans" continuos y no había transmisión alguna. Así que algo debía de haber mal conectado. Me puse como loca revisando todas las conexiones, pero estaba todo bien. Decidí dejarlo estar y buscar el problema más tarde. Me eché una siestecilla, y me despertó una transmisión! FUNCIONABA! Increíble... como cambian las cosas entre Francia y España. En España la gente se cuenta la vida por las emisoras, y aquí tuve que esperar un buen rato para recibir una comunicación. Así que un problema menos. Y cuando llegué a conectar el piloto automático me di cuenta que me faltaba su conexion... Tendría que comprarla en gerona y conectarlo al regreso. Guardé las velas en sus fundas y las metí en su tambucho. Hasta la próxima primavera! Ahora tocaba hacer la maleta... Mañana saldré tempranito hacia la estación de Sète. Nos vemos la semana que viene!!
Día 47: Más Sète (II)
02.09.11. Hoy me ha tocado conectar de nuevo por aparatos que venían del mástil y que me harán falta para la nevegación por los canales: emisora, piloto automático, y ya que me ponía... también la TV. Ya era viernes, y no quería que me cerraran las tiendas, así que fui a preguntar a Guiome dónde podía encontrar los terminales que me hacían falta. Necesitaba 2 machos y 2 hembras para cable de emisora VHF (el cable para el empalme ya lo tenía), 2 machos y 2 hembras de TV, 5 metros de cable de TV y dos enchufes de 5 entradas para cable de 0.05. Guiome no supo decirme, aunque yo creo que era por no tener que pasar por el trago de explicarme. Entre que yo no tengo ni papa de francés y que no conocía Sète, la tarea era realmente difícil. Luego me encontré con el carpintero que me puso las bases del mástil. Él tampoco me pudo decir. Decidí ir a dar una vuelta con la bici a ver si veía algún almacén de electricidad. No hubo suerte. Aproveché que estaba "rodando" para ir a comprar los billetes de tren a Gerona. El domingo iría para allá para coger el avión para Bremen. La carretera que une el polígono industrial donde estoy atracada con Sète está muy bien preparada para los ciclistas. Tiene un carril sólo para ciclistas, con "mini" señales de tráfico (más pequeñas para que se diferencien de la de los coches). El carril me metía por la orilla del canal de salida de Sète al Èthang de Thau (por donde los segundos dos puentes levadizos que tuve que cruzar). Justo cuando pasaba se estaban abriendo. Pude contar más de 20 veleros esperando para cruzar!! Me quedé a mirar un buen rato. Y se confirmaron mis impresiones! Los puentes no se mantienen poco tiempo abiertos como decía la guía Imray, sino que esperan abiertos a que pasen todos los barcos que están esperando y cuando se aproxima el último, empiezan la maniobra de cierre. Pero entre que comienzan las alarmas hasta que realmente se empieza a mover el puente pasan varios minutos. Cuando volví me encontré a Gilbert, del Ushuaia, y aproveché a preguntarle dónde podía ir a comprar el material eléctrico. Me dijo que estaba muy lejos, que aparcara la bici y que me llevaba él en el coche. De nuevo le agradecí la amabilidad. Me llevó a una tienda de electricidad general, y allí pude comprar el material para conectar de nuevo la televisión, pero no tenían nada para VHF. Así que de nuevo cogimos el coche y fuimos a Frontignan, un pueblo cerquita de Sète que tiene varias marinas y varias tiendas de acastillage. Entramos en una y no tenían dos de cada terminal, así que fuimos a la tienda de al lado. Allí sí tuvimos más suerte y encontramos todo lo que me hacía falta! Volvimos y Gilbert se fue a recoger a Pierre y Any (del Troll) a Agde. Yo me puse a trabajar en las conexiones. Primero me puse con las conexión de la TV, que no hacía falta soldadura. Y... voilá! De nuevo con TV!! Enseguida regresaron y fuimos al Ushuaia a cenar. También se unió a la cena Vero, una mujer que trabajaba en un barco que estaba en tierra. Gilbert había preparado un festín! No hacía más que sacar bebida y comida continuamente. Cenamos genial. Como plato principal había preparado pato con salsa de queso y patatas fritas! Riquísimo! Qué buen cocinero. Se llevó más de un aplauso generalizado. Nos los pasamos genial. Después de un rato ya entendía bastante de lo que decían en francés y les ahorraba el esfuerzo de hablar en castellano o inglés. Sería el efecto del vino? No me había fijado en todo lo que se parece el francés al italiano. Tiene muchas palabras en común! Nos recogimos sobre la 1-2 de la mañana. Pierre y Any me dijeron que irían mañana a casa de Coco en Montpellier, que si me animaba podía ir y venir en coche con ellos. Pero tenía muchas cosas por hacer en el barco antes de irme a Bremen. Cuando vuelva quiero salir directamente al día siguiente si el tiempo lo permite.... así que había que currar... Nos despedimos hasta la próxima...
| Gypsy, el perro de Gilbert, en el Ushuaia. Siempre atento a ver qué le dábamos de comer. |
viernes, 2 de septiembre de 2011
Día 46: Más Sète
| Los cables que bajaban del mástil etiquetados. |
| Vista del mástil, ya bajado, desde popa. |
| Tortuga, casi preparado para entrar en los canales. |
| Vista del mástil tumbado en proa. |
01.09.11. Ya me atrapó septiembre. Madrugué, desayuné y me puse a desmontar la botavara. No me llevó mucho tiempo. Me dediqué luego a identificar cada uno de los cables que bajaban del mástil y los etiqueté, tanto fuera como dentro del barco. Uno a uno fui cortando los que tenía seguridad de que se podían cortar. Y ¿ahora qué?. Me decidí a cortar el del piloto automático, que sería el más sencillo de los complicados. Enseguida fui a salir de dudas. Volví a conectar uno a uno los cables, manualmente, sin complicaciones. Y FUNCIONABA! Genial! Hay vida después del corte! Así que si tenía que cortar el del equipo de viento muy muy probablemente también volvería a funcionar sin mayor problema. De todas quería subir al palo para ver si podía desconectar los cables desde el tope del palo. ¿Me podrían echar una mano? Me dijo que no me podía permitir subir al palo, por temas de seguro, que si me pasaba algo, blablabla. Así que subió uno de sus empleados. No fue capaz de desconectar ninguno de los 3 cables. Le dije entonces que dejara todo tal y como lo encontró, que no pasaba nada. Pero insistió en bajarme el anemómetro a pesar de que le dije como pude mil veces que no lo desmontara. Pero bueno, al menos decir que subió por algo. Así que había que cortar definitivamente. Vi salir un hombre del catamarán “Ushuaia”, que era amigo de Any y Pierre (del Troll), así que le pregunté si era Gilbert. Me dijo que sí, y yo le dije hola de parte del Troll. Le dije que estaban en Agde, y que me habían dado su número de teléfono para gestionar el tema de bajar el mástil. Él se alegró de saber del Troll, y enseguida les llamó. Vendrían mañana a comer, y me dijo que por qué no nos juntábamos todos. Me pareció una idea genial. Me dijo también que él iría a comprar al super sobre las 14:00 con el coche, que si me hacía falta comprar que podía ir con él. La verdad es que me salvaba la vida, porque tenía el barco completamente vacío, y el varadero está bastante lejos de cualquier tienda. Sobre las 13:30 vinieron para bajar el palo. Vinieron 4 muchachos. En lugar de bajar el palo usando la típica “A” de metal, cogieron la driza de la génova y la amarraron a la driza de un catamarán que había atracado frente a mi! Tensamos a tope la driza para poder sacar el stay de proa y el enrollador del génova. Yo me quedé sujetando el enrollador mientras ellos soltaban completamente los bajos obenques y uno de los backstays. Finalmente, uno se quedó agarrando el obenque de estribor, el otro agarrando el obenque de babor, otro en popa y el cuarto se fue al catamarán para ir soltando la driza poco a poco. El mástil se resistía. Se movía de babor a estribor pero no hacia popa. Finalmente, el muchacho de popa hizo presión sobre el backstay y el mástil fue poco a poco bajando hasta apoyarse en el arco de popa! Lo más difícil estaba hecho. Mientras que hacíamos esto, el carpintero montaba la estructura sobre la que el mástil se apoyaría en proa. La verdad es que daba un poco de cosa ver al hombre por medio durante el proceso. Cada vez que se movía, el barco escoraba y con él el mástil. Parecía que terminaría por caerse de lado. Pero todo controlado gracias a los muchachos de las bandas. Mientras que soltábamos el agarre del mástil sobre la cubierta el carpintero montaba la estructura de popa. A pulso subimos el mástil a la estructura de proa y arrastramos para llevar el palo al proa y salvar el arco de popa y apoyarlo en la estructura de popa. Luego arrastrar el palo a popa para que no sobresaliera tanto por proa. Hecho! Con cinta americana fui encintando toda la jarcia. El invento fue genial, mucho mejor de las cruces que se comentan en los libros y en Internet para sujetar el mástil! De este modo, el mástil no queda en medio, y si voy a ir sola, tendré que ir corriendo de proa a popa como es habitual para amarrar. No puedo tener el mástil de por medio. Sobre las 16:00 ya estaba todo terminado. Se acercó Gilbert, y me dijo que si seguía interesada en ir a comprar que me acercaba. Yo ya pensaba que se habría ido él! El pobre me había estado esperando! Así que en un momento me cambié y fuimos al Carrefour. A la vuelta guardé toda la compra, y me puse a arreglar un poco la cubierta. Se pasó Guiome para ver cómo había quedado el trabajo. Subió y le invité a un refresco. Le dije que estaba muy contenta, que me parecía un trabajo muy bueno. El hombre se alegró. Enseguida le llamaron para otro trabajo y se fue, no sin antes decirme que podía quedarme hasta el regreso de Alemania el día 7. Perfecto! Ahora a disfrutar del queso y vino francés que me he comprado. Si hay algo barato en Francia es el queso y el vino. Ducha y a la cama. Mañana intentaré localizar los materiales que me hacen falta para conectar de nuevo la VHF y el piloto automático, que me harán falta para el viaje por los canales. Y veré de nuevo a Pierre y Any! Hasta mañana!
Día 45: Sète
31.08.11. Me levanté tempranito para hablar con la gente del varadero. Al igual que me dijeron la noche anterior, Guiome, el jefe, no vendría hasta las 12:00. Lo que sí me dijeron (y no era tarea fácil la comunicación cuando no tienes ni papa de francés ni ellos de ningún otro idioma que no sea el francés), que donde estaba atracada estaba bien, que el barco que venía lo pondrían en otro sitio sin problema. Así hicieron. Y a las 12 me volví a acercar para hablar con “el boss”. Allí le encontré, y gracias a uno de los empleados (que le pillamos al pobre hombre comiendo con su fiambrera) que hablaba inglés, la comunicación fue factible. Me explicó el proceso que seguirían para bajar el palo, con una grúa. No quise interrumpir la “brillante” traducción, así que dejé que terminaran. Luego les arruiné el proceso, ya que mi barco tiene “Dutch rigging”, es decir, mástil pivotante. Me dijeron entonces que lo bajarían a mano esa misma tarde o al día siguiente. Me dijo que me cobraría unos 50-60 euros si había finalmente que contar con la grúa. Me pareció muy razonable. Ellos se encargarían de hacer los soportes de madera para colocar el mástil sobre la cubierta. Lo que sí me dijeron es que yo debería de encargarme de TODO el resto: arreglar el tema eléctrico del palo, quitar cabos, quitar botavara, aflojar jarcia, quitar toldos y paneles solares para que pudiera pivotar el mástil y apoyarse sobre el arco de popa. Así que me puse manos a la obra. A mediodía me llamó Blanca (la mujer de Jens, que les conocí en Gelves hace un año y medio), diciéndome que había quedado con una amiga para comer en Sète, y que si me apuntaba. Le dije la verdad, que estaba super liada preparando el barco para bajar el palo, que luego podíamos quedar para tomar un café. Yo me puse a ver si me decidía qué hacer con los cables. El problema era el siguiente: hay 6 cables que bajan del mástil (por dentro) y entran dentro del barco, directamente a los aparatos y cuadros de mandos, sin enchufe alguno. El caso es que ver a dónde llegan esos cables y desenchufarlos desde el terminal es extremadamente complicado, ya que en muchos casos hay que desmontar medio barco para trazarlos. Así que ¿qué hacer?. Este fue un buen tema para pensar durante las 1000 millas hasta Sète. ¿Se podían cortar y hacer una conexión “rápida” tipo enchufe bajo el mástil? Para las luces… “no problem”, para las antenas de TV y VHF… “no problem”, pero ¿y para el anemómetro y el piloto automático? Jeje. La cuestión era más difícil. Cuánto cables habría por dentro? Mínimo 5 para cada uno. Así que hice millón de preguntas a todo el mundo que pude. Todo el mundo decía lo mismo, que mejor evitar cortar. Así que me tiré toda la tarde trazando los cables, pero tenía que desmontar ese medio barco que comentaba antes. Cuando me quise dar cuenta vino Guiome, diciéndome que si bajábamos el palo… Ejem… no estaba preparada. ¿Mejor mañana? OK. Al rato vinieron Blanca y su amiga. Y resulta que su amiga era Beatrice! También la conocía porque había venido a Gelves a bordo de un barco holandés! Qué pequeño es el mundo! Parece que todo Gelves está en Sète, o mejor dicho, todo el mundo está en Gelves, antes o después. Qué divertido! Así que tomamos ese café prometido. Luego me ayudaron a doblar las velas (hasta la próxima primavera!). Guiome se pasó a pedirme mis datos y los del barco. Menos mal que estaban Blanca y Beatrice para traducir! Aproveché para preguntarle que cuánto me cobraba por noche. Dijo que él cobra 15 euros en verano (que es la mitad de lo que cobran en Sète por noche), pero que me lo dejaba en 7. Nos quedamos las 3 super paradas. Pero qué buen precio! Nos fuimos luego a casa de Beatrice a tomar una copa. Aprovechamos a hablar por Skype con Jens, el marido de Blanca. Él estaba con el barco en Brasil, preparando el barco para su aventura personal: se iba en solitario a Nueva Zelanda. 3 meses! Eso sí que es una aventura y todo lo demás son tonterías! Él sabe muchísimo de barcos! Así que aproveché para preguntarle. ¿Podía cortar los cables? “Mejor evitarlo, pero si hago un buen trabajo soldando los cables y no varío la longitud del cable significativamente no debería haber problema”. Se alegró mucho de saber que acabé mi doctorado y de que me publicaran el artículo del GABA (fue un artículo que discutí bastante con él). Su especialidad es la planctología y la comunicación química, y trabajaba en Alemania. Al saber que me iba al Alfred Wegener Institute en Bremerhaven, me mandó muchos recuerdos para su fundador. [:O
En fin, que Beatrice luego nos llevó de vuelta en coche y ahí nos despedimos. Blanca fue a coger el tren de vuelta a Montpellier, que tenía clases de Tango! Según entré en el barco me senté a ver la tele un rato, pero enseguida me pitó la alarma de “batería baja”. Tenía las baterías a cero! Claro… llevaba más de 4 días sin conectarme a la red, y no había casi utilizado el motor. Fui a buscar el enchufe de 220v y la ley de Murphy me volvió a traicionar: en el barco tengo 4 tipos de adaptadores a torres de 220v, excepto el que había aquí, que era un enchufe NORMAL Y CORRIENTE. Ja! No me apetecía nada ponerme a fabricar uno, así que apagué todo, incluso la nevera y me fui a la cama. Mañana será otro día.
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