domingo, 11 de septiembre de 2011

Día 52: Más Sète (V)

8.9.11. Hoy ha sido un día de vaguear, hacer la colada y hacer la previsión del viaje por los canales. Sigo sin tripulación. Durante el viaje a Alemania, llamé a Pedro y Azu (del Little Home, y que conocí en Vinaroz. Cuando estuve allí me dijeron que les apetecía mucho venir por los canales. Y qué mejor tripulación! Pero Azu estaba en urgencias! Se había resbalado paseando a Linda y se había hecho una esguince en el tobillo. (Muchos besos Azu!! Recuperate pronto!). Así que decidí poner un anuncio en la página web donde Pascal encontró a Stefan. Luego más tarde se acercó Antoine, y me pidió que le diera una bolsa bien grande. Le saqué una y me la llenó de pimientos verdes. Habría lo menos 5 kilos! Qué podía hacer yo con tantísimos pimientos!? Me dijo que se los dan en una granja de agricultura ecológica, y que los supermercados a los que venden sólo quieren pimientos que no estén muy "retorcidos" y de un determinado calibre. Así que todo el resto de la producción LA TIRAN! La estupidez humana no tiene límites. Así que me quedé los 5 kilos de pimientos. Esa noche me hice una sopa de pimientos RIQUISIMA. De aquí a una semana, los que no haya utilizado, los haré en conserva. Así podré disfrutar de los pimientos en invierno... También más tarde llamé a Blanca (mi amiga de Gelves y con quien quedé a tomar un café antes de irme a Alemania la semana pasada). Me dijo en su día que su cuñada, Joelle, estaría interesada en venir por los canales. Así que le di un toque. Joelle es una persona ENCANTADORA. Me dijo que le hacía mucha ilusión venir conmigo, pero que esta semana no podía. Sólo podía venir del 19-25. Perfecto! Me dijo que podía desplazarse donde quiera que estuviese. Así que quedamos en hablar el sábado próximo para decirle donde estaba para ella poder acercarse. El 25, donde quiera que lleguemos, pondré al Tortuguita en un camión hacia Bremerhaven. Es absolutamente inviable llegar navegando antes del 1 de octubre, que es cuando me incorporo al AWI.
Bueno, mañana será otro día...

Día 52: Más Sète (IV)

Gerona. Vista de la ciudad desde el "Puente de Piedra".
7.09.11. Hoy volví desde Bremen, donde pasé unos días mi papi. Fuimos para ver la zona, el puerto, el AWI... Fueron unos días geniales. Debíamos de coger el vuelo desde Girona a Bremen y de allí, en tren a Bremerhaven. Teníamos que hacer noche en Girona para coger el vuelo al día siguiente temprano, por lo que nos dio tiempo a ver un poco de la ciudad. Es realmente bonita. Lo que más me impresionó, personalmente, fue la "joya" de la Catedral, el "Tapiz de la Creación", del siglo XI!! Increiblemente bien preservado. Bremerhaven no tiene gran cosa, salvo la zona del puerto, donde hay una zona de veleros clásicos. Vimos el puerto, que es una auténtica monería, con pequeños puentes que cruzan al centro de la ciudad. También pudimos ver el proceso del paso de una esclusa. Se confirmaban mis peores temores. Si las esclusas se parecían en algo a la que vimos, sería complicado pasarlas en solitario. Debía de buscar tripulación. En el viaje de vuelta tuvimos la posibilidad de visitar Bremen, que es una ciudad para no perderse. El centro incorpora uno de los barrios más antiguos de la ciudad, que bien podía haberse sacado de un cuento. Callejuelas con muchísimo encanto. Salimos de Bremen de vuelta a Gerona a las 6 am. Luego una vez allí cogí el tren a las 14:00. Tuve que hacer 3 trasbordos para volver a Sète. Pero a la altura de Agde (a 20 km de Sète), se paró el tren y tardó una hora en volver a arrancar. Así que sobre las 7 llegué de nuevo al puerto. Justo cuando estaba echando mi mochila al barco, salió Gilbert del Ushuaia, y me dijo que me pasara, que estaban todos listos para cenar. Genial! Así que me cambié, guardé mi mochila y me fui al Ushuaia. Estaba Vero, Antoine, Pascal y Stefan (a estos últimos dos nos los conocía). Resulta que Pascal está construyendo él solo un catamarán con idea de dar la vuelta al mundo. Puso un anuncio en internet buscando compeñero de viaje, y así conoció a Stefan. La idea que tienen es terminar el barco el verano que viene y salir en Octubre de 2012 hacia las Canarias y de allí al Canal de Panamá. Casi nada! Pasamos una noche genial. Sobre las 23:00, cuando la cosa ya empezaba a "animarse" me tuve que disculpar e irme a la cama. Claro, llevaba desde las 4:00 en pie... normal que estuviera cansada. No tardé en caer rendida... Qué bueno... de nuevo en el Tortuguita...

sábado, 3 de septiembre de 2011

Día 48: Más Sète (III)

03.09.11. Los días pasan y parece que son semanas. Me parece que llevo semanas aquí en Sète. La gente me va saludando por el varadero, y me dicen... "AH! Tú eres la muchacha que viene sola desde España!" Yo me quedo a cuadros, y sin más, sonrien, asienten (alguno le levanta el pulgar en señal de "aprobación") se dan media vuelta y se van. El careto que se me queda es impresionante. Hoy me ha pasado ya tres veces. A saber lo que hablará la gente por aquí. Yo como me entero sólo a ratos y cuando hablan despacio... Aquí además parece ser que bastante gente habla el "Occitano", tal y como me dijo Vero anoche. Si el francés se puede medio entender, el Occitano no se parece en nada a ningún idioma que conozca, por lo que es imposible saber lo que habla la gente. En fin... que hoy he conectado la VHF. Mi soldadora de cables (que va con un pequeño cartucho de butano) se quedó sin gas. Siempre te quedas sin gas los sábados (vease la Ley de Muphy), y estaba TODO cerrado. Gilbert, de nuevo vino a "rescatarme". Me vio "agonizando" con el mechero y me dejó su soldadora y un hilo más fino que el que yo tenía, por lo que me facilitó enormemente el trabajo! En un ratito pude hacer todas las conexiones. Gracias de nuevo! Si le dieran un euro por cada vez que le he dado las gracias estos días el hombre podía pegarse un buen "homenaje". Una vez todo conectado encendí la emisora para ver si recibía señal o no. Hacía "scans" continuos y no había transmisión alguna. Así que algo debía de haber mal conectado. Me puse como loca revisando todas las conexiones, pero estaba todo bien. Decidí dejarlo estar y buscar el problema más tarde. Me eché una siestecilla, y me despertó una transmisión! FUNCIONABA! Increíble... como cambian las cosas entre Francia y España. En España la gente se cuenta la vida por las emisoras, y aquí tuve que esperar un buen rato para recibir una comunicación. Así que un problema menos. Y cuando llegué a conectar el piloto automático me di cuenta que me faltaba su conexion... Tendría que comprarla en gerona y conectarlo al regreso. Guardé las velas en sus fundas y las metí en su tambucho. Hasta la próxima primavera! Ahora tocaba hacer la maleta... Mañana saldré tempranito hacia la estación de Sète. Nos vemos la semana que viene!!

Día 47: Más Sète (II)

02.09.11. Hoy me ha tocado conectar de nuevo por aparatos que venían del mástil y que me harán falta para la nevegación por los canales: emisora, piloto automático, y ya que me ponía... también la TV. Ya era viernes, y no quería que me cerraran las tiendas, así que fui a preguntar a Guiome dónde podía encontrar los terminales que me hacían falta. Necesitaba 2 machos y 2 hembras para cable de emisora VHF (el cable para el empalme ya lo tenía), 2 machos y 2 hembras de TV, 5 metros de cable de TV y dos enchufes de 5 entradas para cable de 0.05.  Guiome no supo decirme, aunque yo creo que era por no tener que pasar por el trago de explicarme. Entre que yo no tengo ni papa de francés y que no conocía Sète, la tarea era realmente difícil. Luego me encontré con el carpintero que me puso las bases del mástil. Él tampoco me pudo decir. Decidí ir a dar una vuelta con la bici a ver si veía algún almacén de electricidad. No hubo suerte. Aproveché que estaba "rodando" para ir a comprar los billetes de tren a Gerona. El domingo iría para allá para coger el avión para Bremen. La carretera que une el polígono industrial donde estoy atracada con Sète está muy bien preparada para los ciclistas. Tiene un carril sólo para ciclistas, con "mini" señales de tráfico (más pequeñas para que se diferencien de la de los coches). El carril me metía por la orilla del canal de salida de Sète al Èthang de Thau (por donde los segundos dos puentes levadizos que tuve que cruzar). Justo cuando pasaba se estaban abriendo. Pude contar más de 20 veleros esperando para cruzar!! Me quedé a mirar un buen rato. Y se confirmaron mis impresiones! Los puentes no se mantienen poco tiempo abiertos como decía la guía Imray, sino que esperan abiertos a que pasen todos los barcos que están esperando y cuando se aproxima el último, empiezan la maniobra de cierre. Pero entre que comienzan las alarmas hasta que realmente se empieza a mover el puente pasan varios minutos. Cuando volví me encontré a Gilbert, del Ushuaia, y aproveché a preguntarle dónde podía ir a comprar el material eléctrico. Me dijo que estaba muy lejos, que aparcara la bici y que me llevaba él en el coche. De nuevo le agradecí la amabilidad. Me llevó a una tienda de electricidad general, y allí pude comprar el material para conectar de nuevo la televisión, pero no tenían nada para VHF. Así que de nuevo cogimos el coche y fuimos a Frontignan, un pueblo cerquita de Sète que tiene varias marinas y varias tiendas de acastillage. Entramos en una y no tenían dos de cada terminal, así que fuimos a la tienda de al lado. Allí sí tuvimos más suerte y encontramos todo lo que me hacía falta! Volvimos y Gilbert se fue a recoger a Pierre y Any (del Troll) a Agde. Yo me puse a trabajar en las conexiones. Primero me puse con las conexión de la TV, que no hacía falta soldadura. Y... voilá! De nuevo con TV!! Enseguida regresaron y fuimos al Ushuaia a cenar. También se unió a la cena Vero, una mujer que trabajaba en un barco que estaba en tierra. Gilbert había preparado un festín! No hacía más que sacar bebida y comida continuamente. Cenamos genial. Como plato principal había preparado pato con salsa de queso y patatas fritas! Riquísimo! Qué buen cocinero. Se llevó más de un aplauso generalizado. Nos los pasamos genial. Después de un rato ya entendía bastante de lo que decían en francés y les ahorraba el esfuerzo de hablar en castellano o inglés. Sería el efecto del vino? No me había fijado en todo lo que se parece el francés al italiano. Tiene muchas palabras en común! Nos recogimos sobre la 1-2 de la mañana. Pierre y Any me dijeron que irían mañana a casa de Coco en Montpellier, que si me animaba podía ir y venir en coche con ellos. Pero tenía muchas cosas por hacer en el barco antes de irme a Bremen. Cuando vuelva quiero salir directamente al día siguiente si el tiempo lo permite.... así que había que currar... Nos despedimos hasta la próxima...
Gypsy, el perro de Gilbert, en el Ushuaia. Siempre atento a ver qué le dábamos de comer.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Día 46: Más Sète

Los cables que bajaban del mástil etiquetados.

Vista del mástil, ya bajado, desde popa.
Tortuga, casi preparado para entrar en los canales.
Vista del mástil tumbado en proa.
01.09.11. Ya me atrapó septiembre. Madrugué, desayuné y me puse a desmontar la botavara. No me llevó mucho tiempo. Me dediqué luego a identificar cada uno de los cables que bajaban del mástil y los etiqueté, tanto fuera como dentro del barco. Uno a uno fui cortando los que tenía seguridad de que se podían cortar. Y ¿ahora qué?. Me decidí a cortar el del piloto automático, que sería el más sencillo de los complicados. Enseguida fui a salir de dudas. Volví a conectar uno a uno los cables, manualmente, sin complicaciones. Y FUNCIONABA! Genial! Hay vida después del corte! Así que si tenía que cortar el del equipo de viento muy muy probablemente también volvería a funcionar sin mayor problema. De todas quería subir al palo para ver si podía desconectar los cables desde el tope del palo. ¿Me podrían echar una mano? Me dijo que no me podía permitir subir al palo, por temas de seguro, que si me pasaba algo, blablabla. Así que subió uno de sus empleados. No fue capaz de desconectar ninguno de los 3 cables. Le dije entonces que dejara todo tal y como lo encontró, que no pasaba nada. Pero insistió en bajarme el anemómetro a pesar de que le dije como pude mil veces que no lo desmontara. Pero bueno, al menos decir que subió por algo. Así que había que cortar definitivamente. Vi salir un hombre del catamarán “Ushuaia”, que era amigo de Any y Pierre (del Troll), así que le pregunté si era Gilbert. Me dijo que sí, y yo le dije hola de parte del Troll. Le dije que estaban en Agde, y que me habían dado su número de teléfono para gestionar el tema de bajar el mástil. Él se alegró de saber del Troll, y enseguida les llamó. Vendrían mañana a comer, y me dijo que por qué no nos juntábamos todos. Me pareció una idea genial. Me dijo también que él iría a comprar al super sobre las 14:00 con el coche, que si me hacía falta comprar que podía ir con él. La verdad es que me salvaba la vida, porque tenía el barco completamente vacío, y el varadero está bastante lejos de cualquier tienda. Sobre las 13:30 vinieron para bajar el palo. Vinieron 4 muchachos. En lugar de bajar el palo usando la típica “A” de metal, cogieron la driza de la génova y la amarraron a la driza de un catamarán que había atracado frente a mi! Tensamos a tope la driza para poder sacar el stay de proa y el enrollador del génova. Yo me quedé sujetando el enrollador mientras ellos soltaban completamente los bajos obenques y uno de los backstays. Finalmente, uno se quedó agarrando el obenque de estribor, el otro agarrando el obenque de babor, otro en popa y el cuarto se fue al catamarán para ir soltando la driza poco a poco. El mástil se resistía. Se movía de babor a estribor pero no hacia popa. Finalmente, el muchacho de popa hizo presión sobre el backstay y el mástil fue poco a poco bajando hasta apoyarse en el arco de popa! Lo más difícil estaba hecho. Mientras que hacíamos esto, el carpintero montaba la estructura sobre la que el mástil se apoyaría en proa. La verdad es que daba un poco de cosa ver al hombre por medio durante el proceso. Cada vez que se movía, el barco escoraba y con él el mástil. Parecía que terminaría por caerse de lado. Pero todo controlado gracias a los muchachos de las bandas. Mientras que soltábamos el agarre del mástil sobre la cubierta el carpintero montaba la estructura de popa. A pulso subimos el mástil a la estructura de proa y arrastramos para llevar el palo al proa y salvar el arco de popa y apoyarlo en la estructura de popa. Luego arrastrar el palo a popa para que no sobresaliera tanto por proa. Hecho! Con cinta americana fui encintando toda la jarcia. El invento fue genial, mucho mejor de las cruces que se comentan en los libros y en Internet para sujetar el mástil! De este modo, el mástil no queda en medio, y si voy a ir sola, tendré que ir corriendo de proa a popa como es habitual para amarrar. No puedo tener el mástil de por medio. Sobre las 16:00 ya estaba todo terminado. Se acercó Gilbert, y me dijo que si seguía interesada en ir a comprar que me acercaba. Yo ya pensaba que se habría ido él! El pobre me había estado esperando! Así que en un momento me cambié y fuimos al Carrefour. A la vuelta guardé toda la compra, y me puse a arreglar un poco la cubierta. Se pasó Guiome para ver cómo había quedado el trabajo. Subió y le invité a un refresco. Le dije que estaba muy contenta, que me parecía un trabajo muy bueno. El hombre se alegró. Enseguida le llamaron para otro trabajo y se fue, no sin antes decirme que podía quedarme hasta el regreso de Alemania el día 7. Perfecto! Ahora a disfrutar del queso y vino francés que me he comprado. Si hay algo barato en Francia es el queso y el vino. Ducha y a la cama. Mañana intentaré localizar los materiales que me hacen falta para conectar de nuevo la VHF y el piloto automático, que me harán falta para el viaje por los canales. Y veré de nuevo a Pierre y Any! Hasta mañana!


Día 45: Sète


31.08.11. Me levanté tempranito para hablar con la gente del varadero. Al igual que me dijeron la noche anterior, Guiome, el jefe, no vendría hasta las 12:00. Lo que sí me dijeron (y no era tarea fácil la comunicación cuando no tienes ni papa de francés ni ellos de ningún otro idioma que no sea el francés), que donde estaba atracada estaba bien, que el barco que venía lo pondrían en otro sitio sin problema. Así hicieron. Y a las 12 me volví a acercar para hablar con “el boss”. Allí le encontré, y gracias a uno de los empleados (que le pillamos al pobre hombre comiendo con su fiambrera) que hablaba inglés, la comunicación fue factible. Me explicó el proceso que seguirían para bajar el palo, con una grúa. No quise interrumpir la “brillante” traducción, así que dejé que terminaran. Luego les arruiné el proceso, ya que mi barco tiene “Dutch rigging”, es decir, mástil pivotante.  Me dijeron entonces que lo bajarían a mano esa misma tarde o al día siguiente. Me dijo que me cobraría unos 50-60 euros si había finalmente que contar con la grúa. Me pareció muy razonable. Ellos se encargarían de hacer los soportes de madera para colocar el mástil sobre la cubierta. Lo que sí me dijeron es que yo debería de encargarme de TODO el resto: arreglar el tema eléctrico del palo, quitar cabos, quitar botavara, aflojar jarcia, quitar toldos y paneles solares para que pudiera pivotar el mástil y apoyarse sobre el arco de popa. Así que me puse manos a la obra. A mediodía me llamó Blanca (la mujer de Jens, que les conocí en Gelves hace un año y medio), diciéndome que había quedado con una amiga para comer en Sète, y que si me apuntaba. Le dije la verdad, que estaba super liada preparando el barco para bajar el palo, que luego podíamos quedar para tomar un café. Yo me puse a ver si me decidía qué hacer con los cables. El problema era el siguiente: hay 6 cables que bajan del mástil (por dentro) y entran dentro del barco, directamente a los aparatos y cuadros de mandos, sin enchufe alguno. El caso es que ver a dónde llegan esos cables y desenchufarlos desde el terminal es extremadamente complicado, ya que en muchos casos hay que desmontar medio barco para trazarlos. Así que ¿qué hacer?. Este fue un buen tema para pensar durante las 1000 millas hasta Sète. ¿Se podían cortar y hacer una conexión “rápida” tipo enchufe bajo el mástil? Para las luces… “no problem”, para las antenas de TV y VHF… “no problem”, pero ¿y para el anemómetro y el piloto automático? Jeje. La cuestión era más difícil. Cuánto cables habría por dentro? Mínimo 5 para cada uno. Así que hice millón de preguntas a todo el mundo que pude. Todo el mundo decía lo mismo, que mejor evitar cortar. Así que me tiré toda la tarde trazando los cables, pero tenía que desmontar ese medio barco que comentaba antes. Cuando me quise dar cuenta vino Guiome, diciéndome que si bajábamos el palo… Ejem… no estaba preparada. ¿Mejor mañana? OK. Al rato vinieron Blanca y su amiga. Y resulta que su amiga era Beatrice! También la conocía porque había venido a Gelves a bordo de un barco holandés! Qué pequeño es el mundo! Parece que todo Gelves está en Sète, o mejor dicho, todo el mundo está en Gelves, antes o después. Qué divertido! Así que tomamos ese café prometido. Luego me ayudaron a doblar las velas (hasta la próxima primavera!). Guiome se pasó a pedirme mis datos y los del barco. Menos mal que estaban Blanca y Beatrice para traducir! Aproveché para preguntarle que cuánto me cobraba por noche. Dijo que él cobra 15 euros en verano (que es la mitad de lo que cobran en Sète por noche), pero que me lo dejaba en 7. Nos quedamos las 3 super paradas. Pero qué buen precio! Nos fuimos luego a casa de Beatrice a tomar una copa. Aprovechamos a hablar por Skype con Jens, el marido de Blanca. Él estaba con el barco en Brasil, preparando el barco para su aventura personal: se iba en solitario a Nueva Zelanda. 3 meses! Eso sí que es una aventura y todo lo demás son tonterías! Él sabe muchísimo de barcos! Así que aproveché para preguntarle. ¿Podía cortar los cables? “Mejor evitarlo, pero si hago un buen trabajo soldando los cables y no varío la longitud del cable significativamente no debería haber problema”. Se alegró mucho de saber que acabé mi doctorado y de que me publicaran el artículo del GABA (fue un artículo que discutí bastante con él). Su especialidad es la planctología y la comunicación química, y trabajaba en Alemania. Al saber que me iba al Alfred Wegener Institute en Bremerhaven, me mandó muchos recuerdos para su fundador. [:O
En fin, que Beatrice luego nos llevó de vuelta en coche y ahí nos despedimos. Blanca fue a coger el tren de vuelta a Montpellier, que tenía clases de Tango! Según entré en el barco me senté a ver la tele un rato, pero enseguida me pitó la alarma de “batería baja”. Tenía las baterías a cero! Claro… llevaba más de 4 días sin conectarme a la red, y no había casi utilizado el motor. Fui a buscar el enchufe de 220v y la ley de Murphy me volvió a traicionar: en el barco tengo 4 tipos de adaptadores a torres de 220v, excepto el que había aquí, que era un enchufe NORMAL Y CORRIENTE. Ja! No me apetecía nada ponerme a fabricar uno, así que apagué todo, incluso la nevera y me fui a la cama. Mañana será otro día.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Día 44: Agde-Sète


Sète desde el mar.
Pasando la primera tanda de puentes levadizos en Sète.
Pasando la segunda tanda de puentes en Sète.
Èthang de Thau, al norte de Sète, acceso a los canales.
30.08.11. Madrugué para tener todo preparado para salir. Desayuné, estibé todo y fui a ver a Any y Pierre para ver si me podían dar las indicaciones para entrar en Sète. Me comentaron que debía de entrar dentro del puerto, y atracarme en el Quai d’Alger hasta las 18:45, que es cuando abrían el Pont de la Victoire y el Pont du Tivoli. Me dijeron que 20 minutos más tarde abrían el Pont de la Gare y el Pont Sadi Carnot, que se abrían al Éthang de Thau. Allí, a la entrada del canal de Rhône a Sète había un varadero dirigido por un amigo de ellos, Gilbert. Me dijeron que preguntara por él, que se encargaría de bajarme el palo. Así haría. Sobre las 10:00, y tras despedirme de Any y Pierre y agradecerles por enésima vez toda la ayuda y hospitalidad, largué amarras. En un cuarto de hora escaso estaba saliendo por la desembocadura del Hèrault. Tanto el viento como el mar estaban completamente en calma, por lo que tuve que recurrir al motorcito. Puse rumbo 132º hacia el S de la Isla  de Brescou, en Cap d’Agde. Mi velocidad en estas condiciones era de 4 nudos. El paisaje en esta zona era muy curioso, dado que la arena de las playas era oscuro y las piedras que había utilizado para hacer el dique de abrigo del puerto de Cap d’Agde eran negras, y es que aquí hay un volcán, ya extinto. Sobre las 12:00, cuando ya me encontraba al E de Marseillan-Plage, se levantó un poco de viento (4-5 nudos) del SE, que fue arreciando hasta el final de la travesía hasta los 10 nudos. Icé la mayor y saqué la génova. Pude bajar de revoluciones el motor y aún así estaba haciendo unos 5 nudos de velocidad. Tras pasar el cabo, puse rumbo al 043º, directo al puerto de Sète dejando por estribor una zona de navegación prohibida. Llamé a VNF en Arles para confirmar el calado del Canal du Rhône a Sète y me confirmaron que era de un mínimo de 2.5 metros. De repente se oyó un ruido horrible, muy fuerte. Era un caza militar, que me pasó  bastante cerquita. Iba a una velocidad de vértigo, en escasos 3 segundos se perdió tierra adentro. Llegué a la bocana de Sète sobre las 14:00 y me amarré donde me dijo Pierre. Aquí debía de esperar hasta las 18:45. Me saqué una merecida cervecita bien fría y me puse a comer. Al poco se acercaron 2 agentes de aduanas que me pidieron ver los papeles del barco y mi documentación. Al poco, llegaron otros 4 agentes más, y entraron en el barco. Me pidieron que bajara yo también. Éramos 7 personas dentro del barco, un agobio tremendo. Me rebuscaron hasta en la cartera, que miraron para ver cuánto dinero llevaba a vaya usted a saber qué. Se metieron con zapatos y todo en mi cama, la cual pisotearon sin compasión. Hablaban entre ellos comentando lo “artesanal” que era mi barco, y creo que es les mosqueaba. Me preguntaron varias veces si yo había hecho el barco por dentro. Les dije que yo los mamparos no los había tocado desde que compré el barco. En fin, después de mucho rebuscar y preguntar se ve que se dieron por vencidos, pero era evidente que se iban con la mosca detrás de la oreja. Luego se fueron a rebuscar en el barco que atracó frente a mi. Ya me tocaba recoger todo el desastre que me habían dejado hasta que fuera la hora de pasar por los puentes. Sobre las 18:35 largué amarras para estar preparada para cruzar. La guía imray decía que había que pasar muy rapidito porque enseguida cerraban de nuevo los puentes. Así que ahí estábamos todos los barcos en fila de a uno listos para cuando abrieran. A las 18:45 en punto estaban abriéndonos paso. Yo iba la penúltima en la cola, y según pasaban los últimos, otro velero, el semáforo se puso en rojo y sonó una alarma. Ellos siguieron en cualquier caso y pasaron sin mayor problema. Los primeros dos puentes estaban salvados. Ahora quedaban otros dos. Yo decidí quedarme en el muelle donde me dijo Pierre que me podía quedar. Había muchos pescadores, así que les di un toque con la bocina y enseguida tuvieron la amabilidad de quitar algunas de las cañas y ayudarme con las amarras. Pero ah! Estaba rozando con algo el casco! Pero había mucho calado! Me asomé y había un escalón junto al muelle! Horror! Vaya rozón le pegué al pobre Tortuga en la obra viva. Pero todo bien, sólo era eso, un roce. Me hacía falta una defensa muy gorda para separarme del muelle y salvar el escalón, pero no tenía nada que me hiciera el apaño, así que salí de nuevo. Me asomé al “Maria Helena”, barco también amigo de Pierre y Any, por si podía abarloarme, pero no había nadie en “casa”. Así que decidí cruzar los otros dos puentes. Tardaron unos diez minutos más en abrir el tercer y cuarto puente. Ahora yo iba la última en la fila. El primero lo pasé sin problema, y cuando pasaba el segundo me pasó como al otro velero. Se me encendió la luz roja y la alarma, pero yo seguí para adelante sin más problema. Yo no creo que es que se cierren muy pronto como decía la guía Imray, sino que ven al último llegar y empiezan a encender el mecanismo de cierre, que debe de llevar bastante tiempo (al menos el suficiente para que pase un barco más). Ya estaba en el Èthang de Thau. Busqué las 3 luces verdes del canal para entrar al varadero que me dijeron Pierre y Annie. El velero que iba por delante de mí también entraba al varadero, así que no tuve más que seguirles. Cuando llegué, llamé pero no había nadie. Pregunté a una pareja que estaba en un catamarán en una de las “T”s, y me dijeron que no me podía quedar, que no era una marina. Esto al parecer son unos atraques reservados para la gente que está esperando para subir o bajar el barco al agua, y que se lo dejan gratis a la gente que trabaja en su barco en colaboración con el varadero. Qué buen plan! Yo les dije que venía a bajar el palo, entonces me dijeron que me podría quedar en un amarre pero que a las 10:00 debía de dejarlo libre. Así haría. Ellos mismos me ayudaron a amarrar y me invitaron a su barco a tomar un vino de “bienvenida”. Eran una pareja super amable. En su barco también estaban “mis nuevos vecinos”, una pareja con 3 hijos. Me comentaron que llevaban dos años dando la vuelta al Mediterráneo y que acababan de llegar de Grecia. Al parecer les dan clase a sus hijos por la mañana y por la tarde se dedican a navegar. Qué buen plan! Pero este año los niños iban a ir al colegio antes de dar el salto al Atlántico. El dueño del Catamarán me dijo que el tal Gilbert sólo era un cliente, y tuvo la amabilidad de llamar al dueño del varadero por teléfono. El hombre decía que vendría al día siguiente sobre las 12:00, y que entonces podríamos hablar. También dijo que si yo tenía todo preparado no me llevaría ni mucho tiempo ni dinero bajar el palo. El varadero abre mañana a las 8:00. Iré a hablar con ellos antes de dejar libre el atraque y quedaré en lo que sea para bajar el palo.

Vista de Sète desde el Èthang de Thau.

    • Distancia recorrida: 21 nm
    • Tiempo aproximado: 9 horas (contando con la espera)
    • Distancia total recorrida: 1011 nm
    • Tripulación: -